Dos informes mundiales publicados este martes por la OMS subrayaron que los bajos tipos impositivos vigentes en la mayoría de los países abarata estos productos, lo que alimenta la obesidad, diabetes, cardiopatías, los cánceres y las lesiones, especialmente en niños y adultos jóvenes.
En opinión de Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, “mediante un aumento de los impuestos sobre productos como el tabaco, las bebidas azucaradas y el alcohol, los gobiernos pueden reducir el consumo nocivo y desbloquear fondos para financiar servicios de salud vitales”.
En conjunto, el mercado mundial de bebidas azucaradas y alcohólicas genera miles de millones de dólares, fomentando el consumo generalizado y engordando los beneficios empresariales.
Sin embargo, los gobiernos solo captan una parte relativamente pequeña de este valor a través de impuestos motivados por la salud, dejando que las sociedades soporten los costes a largo plazo en términos económicos y de salud.
Los informes muestran que al menos 116 países aplican impuestos a las bebidas azucaradas, muchas de las cuales son refrescos carbonatados, pero muchos otros productos con alto contenido en azúcar, como los zumos de fruta, las bebidas lácteas azucaradas y los cafés y té listos para tomar, quedan fuera de la tributación.
Si bien el 97 por ciento de los países gravan las bebidas energéticas, esta cifra no ha cambiado desde el último informe mundial de 2023.
En tanto, otro informe del organismo muestra que al menos 167 países aplican impuestos a las bebidas alcohólicas, mientras que 12 las prohíben totalmente.
A pesar de ello, el alcohol se ha vuelto más asequible o no ha variado de precio en la mayoría de los países desde 2022, ya que los impuestos no siguen el ritmo de la inflación y del crecimiento de los ingresos.
Por su parte, el vino sigue sin estar sujeto a impuestos en al menos 25 países, la mayoría europeos, a pesar de sus evidentes riesgos para la salud.
De ahí que la OMS pida a los gobiernos elevar los impuestos del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas, de aquí a 2035, a fin de hacerlos menos asequibles con el tiempo y contribuir a proteger la salud de las personas.
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