Recientemente, el mandatario insistió en su plan de adquirir, mediante la compra o la fuerza, ese territorio autónomo de Dinamarca, rico en reservas de petróleo y tierras raras, entre otros recursos.
Además, demandó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte más presión para lograr su objetivo, el cual sostiene por supuestas razones de seguridad nacional.
Los expertos advirtieron que cualquier intento de apropiación o control de un territorio soberano evoca lógicas coloniales rechazadas desde hace décadas por la comunidad internacional y vulnera principios fundamentales de la Carta de la ONU, como la prohibición del uso de la fuerza, el respeto a la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación.
Asimismo, consideraron que el pueblo de Groenlandia es el que debe decidir libremente su estatus político y su desarrollo económico, social y cultural, sin presiones externas.
También alertaron que cualquier cambio unilateral en el estatus de la isla podría desestabilizar la región del Ártico y debilitar el orden internacional.
Los expertos condenaron el «patrón de agresión militar estadounidense, que incluye ataques a varios países soberanos, numerosos asesinatos extrajudiciales, la instrumentalización de aranceles y una diplomacia coercitiva».
«Si se toleran, tales acciones normalizarían la ilegalidad en las relaciones internacionales y pondrían en riesgo de socavar fatal e irreversiblemente el orden global», señalaron.
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