En declaraciones a la cadena RTL, el jefe de la diplomacia gala consideró la medida una decisión política, asociada a la voluntad de estar más presente en Groenlandia, con la mira en áreas que incluyen la investigación científica.
Desde su regreso a la Casa Blanca hace un año, el presidente estadounidense, Donald Trump, fijó el control de la enorme isla cubierta de hielo y rica en recursos minerales como una prioridad de su mandato, llegando incluso a no descartar el uso de la fuerza militar para lograr su objetivo.
Al respecto, Barrot afirmó que Groenlandia no quiere ser ni poseída, ni gobernada, ni integrada a Estados Unidos.
Su elección fue Dinamarca, la OTAN y la Unión Europea, subrayó el canciller en un contexto en el cual aumenta la presión de Trump.
Para Barrot, carece de sentido la posición de Washington de tomarla con otro país miembro de la OTAN (Dinamarca), después de 80 años de alianza entre América del Norte y Europa en el seno de esa organización.
Hace dos días, el presidente francés, Emmanuel Macron, dialogó por teléfono con la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, a quien reiteró su respaldo en el tema de Groenlandia.
Junto a otros líderes europeos, Macron señaló a Trump en un mensaje emitido este mes que la isla pertenece a su pueblo y la urgencia de respetar la Carta de la ONU y la soberanía y la integridad territorial.
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