Las puertas de la Basílica estarán abiertas todo el día para posibilitar, como cada año, a largas filas de personas que reciban la bendición, se confisen, hagan sus promesas, agradezcan por los milagros o pidan uno.
La municipalidad, según los organizadores, desde hace semanas se preparó con un ambicioso plan de medidas de seguridad, turísticas, gastronómicas y hasta sanitarias.
Si bien es cierto –agregaron-, que a diario llegan hasta la “Capital Centroamericana de la Fe” viajeros de diferentes países (mayormente locales, de Honduras, El Salvador, México, entre otros), es a partir de este jueves cuando se espera la mayor afluencia.
La víspera, comenzaron las celebraciones con la procesión del Cristo Negro por los alrededores de la iglesia y en la medianoche se realizó la tradicional serenata.
El Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) proyectó la llegada de más de 230 mil visitantes en un plazo de 10 días por los festejos (del 10 al 19), que incluyen caminatas con sombreros típicos, candelas y veladoras encendidas para una petición especial o bendecirlas como un recuerdo y protección.
Datos de esa entidad expusieron que anualmente viajan hasta ese lugar alrededor de cuatro millones de personas, y de ellos en el entorno de 1,5 especialmente durante enero.
Historiadores ubican el nacimiento del solemne acontecimiento alrededor de 1595, cuando el escultor de origen portugués Quirio Cataño llevó a la entonces villa la imagen tallada por sus manos.
Posteriormente, se trasladó a la iglesia en enero de 1759 y con el transcurso de los siglos, ese madero del Cristo crucificado se convirtió en un ícono de la fe católica.
De la talla, sobresale el trabajo del rostro y su color, que encierra un sinfín de mitos y leyendas.
El año pasado por primera vez en la historia se efectuó una misa en la Basílica de San Pedro en Roma en honor al Cristo Negro.
La devoción al Señor de Esquipulas no solo es fuerte en este territorio centroamericano, aseguraron especialisas, también se celebra por migrantes en Estados Unidos y otros países, quienes ven en esa figura un símbolo de esperanza y salvación.
Las autoridades eclesiásticas invitaron a la población a participar de estas actividades en honor al Señor de Esquipulas, uno de los nombres más importantes para los fieles chapines.
oda/znc













