En una comparecencia, Castro ordenó a su gabinete proceder al traspaso de mando al nuevo “gobierno de facto, declarado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral sin contar más de un millón de sufragios” en las elecciones generales del pasado 30 de noviembre.
La mandataria instruyó a la Secretaría de Gobernación, Servicio Civil y a otras dependencias del Estado a organizar y ejecutar la transición hacia el próximo ejecutivo encabezado por Asfura, del conservador Partido Nacional, cuya toma de posesión está prevista para el 27 de enero.
Consideró a la administración entrante, apoyada de manera explícita por el gobernante de Estados Unidos, Donald Trump, como un gobierno carente de legitimidad, tras la polémica declaratoria de los comicios realizada por el árbitro electoral sin concluir el recuento de todas las urnas.
Ante lo que calificó de injustos ataques de golpistas y eternos enemigos de la democracia, Castro ratificó que no permanecerá ni un día más ni un día menos en la presidencia de la República, en obvia alusión a las embestidas del centenario bipartidismo, encarnado por nacionalistas y liberales.
En un acto por el 144 aniversario de la Policía Nacional, la primera mujer presidenta en la historia de Honduras criticó que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia otorgara un amparo con suspensión del acto reclamado a favor de las consejeras del bipartidismo en el CNE.
Además, el supremo tribunal reclamó al Ministerio Público (Fiscalía) suspender las investigaciones sobre delitos electorales, ante las múltiples irregularidades y denuncias de fraude que eclipsaron la cuestionada contienda de noviembre, enfatizó.
“Con todo respeto a la memoria de (Francisco) Morazán (prócer de la independencia), declaro que mi amor a Centroamérica muere conmigo, éxito a la juventud que es la llamada a dar vida a este país, que dejo con sentimiento por quedar anarquizado por el bipartidismo”, denunció.
Exhortó a la juventud a imitar su ejemplo, actuar con firmeza y a no callar nunca contra el “monstruoso fraude electoral que nos han impuesto”, porque más temprano que tarde volveremos a derrotarles, aseguró la mandataria del primer gobierno de izquierda en esta nación centroamericana.
Destacó que deja un legado en materia de desarrollo social y económico, con finanzas públicas fortalecidas, menor déficit fiscal, pagos al día de la deuda interna y externa junto a las mayores reservas internacionales de la historia del país, sentenció.
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