Bajo el título “La Voz de los Palmirenos”, la iniciativa tiene como objetivo documentar las afectaciones ocasionadas durante la guerra como la destrucción perpetrada por el grupo terrorista Daesh en 2015, además de rehabilitar la infraestructura básica y preservar la identidad cultural de la ciudad.
El proyecto cuenta con financiamiento de la Fundación Kabalan, con sede en Nueva York, y se ejecuta en colaboración con la Fundación Patrimonio para la Paz, de Barcelona, promotora de la iniciativa, bajo la supervisión de la Dirección General de Antigüedades y Museos y en coordinación con el Ayuntamiento de Palmira.
Según los responsables, la iniciativa pretende ofrecer una plataforma efectiva que facilite el retorno de los residentes y la rehabilitación de su ciudad, al tiempo que fomenta la cooperación con la comunidad internacional para la provisión de servicios básicos, la reconstrucción de infraestructuras y la protección del patrimonio histórico, en coordinación con socios imparciales.
El programa incluye una evaluación urgente de las zonas residenciales y su rehabilitación, así como la reconexión funcional con los sitios arqueológicos circundantes, tras los amplios daños causados por los bombardeos a barrios y monumentos históricos, sumados a la devastación provocada por Daesh.
El director de Antigüedades y del Museo de Palmira, Hassan Ali, explicó que la primera fase del proyecto comprendió la conformación del equipo de trabajo, el suministro del equipamiento necesario y la obtención de las autorizaciones oficiales correspondientes.
Precisó que se realizan preparativos para apoyar a los equipos de remoción de minas y restos militares mediante el uso de tecnologías modernas, como drones y técnicas de fotogrametría, con el fin de garantizar la seguridad de las labores de evaluación.
De acuerdo con informes de la Unesco, el sitio arqueológico de Palmira sufrió daños de gran magnitud.
Por su parte, estimaciones del Banco Mundial en 2022 situaron las pérdidas totales entre 8.700 y 11.400 millones de dólares, con afectaciones que oscilaron entre el 30 y el 68 por ciento de la infraestructura física, los sectores sociales y los servicios básicos.
Palmira, declarada Patrimonio de la Humanidad, se convirtió en símbolo mundial de la destrucción cultural en 2015, cuando el grupo terrorista Daesh demolió el Templo de Bel, el Arco del Triunfo y otras estructuras históricas, además de ejecutar al entonces director de antigüedades del sitio. Posteriormente, los bombardeos durante el conflicto provocaron el colapso parcial del techo del museo y el deterioro de su infraestructura.
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