El rugido fue largo y tenso, como un combate sin campana. Los naranjas de Ramón Moré encadenaron su octava victoria consecutiva y la tercera ante los Toros, una racha que cruje como bisagra vieja en la puerta de la gran fiesta del béisbol cubano, mientras Pinar del Río aguarda cualquier tropiezo.
Los Toros golpearon primero en el tercer episodio con cuadrangular solitario de Damián Leyva, su segundo del torneo, pero la respuesta local fue inmediata. Dos boletos del abridor Abel Begerano y un sencillo de Ariel Díaz —con out en el plato— prepararon el escenario para que Osmán Carucho disparara su octavo triple del campeonato, líder del certamen, y volteara la pizarra.
El partido se empinó en emociones. En el séptimo, Villa Clara expulsó del montículo al diestro Osdany Rodríguez: doble de Leonel Moas Jr., boleto posterior y biangular de Lisván Fajardo que remolcó a dos compañeros para tomar el mando. Parecía sentencia, pero el béisbol se resiste a los finales fáciles.

El relevista Alain Sánchez no logró apagar el incendio: Yan Rey Pomares conectó un misil impulsor y Yenier Montero castigó con jonrón con dos a bordo. En Pinar del Río, por un instante, se encendió la esperanza, pero la ilusión duró lo que tarda una recta en cruzar el plato.
Begerano, novato y valiente, resistió hasta el noveno. Allí, el Sandino se convirtió en volcán. Villa Clara fabricó seis carreras para dejar al campo a sus rivales: sencillo de Díaz con dos impulsadas, pelotazos y boletos con bases llenas sellaron un motín ofensivo que cambió el destino del juego.
Mañana los Leopardos viajarán a Ciego de Ávila para enfrentar el sábado a los Tigres en el último duelo del calendario regular. Ganar los convierte en el octavo pasajero a los cuartos de final; perder abre la rendija definitiva para los Vegueros. La moneda está en el aire y las garras, listas.
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