La arrogancia del poderío bélico de Estados Unidos contra el país bolivariano “demuestra, una vez más, de lo que son capaces los imperios cuando entran en una fase de crisis permanente”, señala un comunicado de la Mesa de Acción Progresista y de Izquierda del país caribeño.
Es una violación flagrante de los principios de inviolabilidad territorial, añade el texto, suscrito por la Alianza por la Democracia, el Frente Amplio, Fuerza de la Revolución, el Movimiento Caamañista, el Movimiento Popular Dominicano, el Partido Comunista del Trabajo y el Partido Patria para Todos.
La incursión militar realizada por Estados Unidos el 3 de enero contra Caracas –agrega- constituye una violación flagrante de los principios de inviolabilidad territorial y de las normas y tratados que rigen el derecho internacional.
El comunicado de la Mesa de Acción Progresista y de Izquierda y las entidades que la integran exigen, además, “la libertad inmediata del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y de la primera dama y diputada Cilia Flores”.
Los firmantes del texto recuerdan también que el costo de la agresión estadounidense causó «decenas de vidas inocentes y la destrucción de infraestructuras vitales para el desarrollo del pueblo venezolano».
La declaración afirma que todos los recursos naturales de Venezuela «son de propiedad exclusiva e inalienable de su pueblo», y rechaza “cualquier intento de apropiación o explotación extranjera”.
El grupo de entidades izquierdistas exige, además, el cese inmediato de todas las hostilidades contra países latinoamericanos que no se alinean con la doctrina del presidente estadounidense Donald Trump, ni con los intereses geopolíticos de Washington.
La agrupación progresista denuncia como crímenes de guerra las ejecuciones sumarias cometidas en aguas internacionales contra embarcaciones civiles, “por constituir violaciones graves a la Carta Universal de los Derechos Humanos y al derecho internacional humanitario”.
El grupo de entes izquierdistas condena, asimismo, “la postura genuflexa del presidente de República Dominicana, Luis Abinader, y la política exterior adoptada por su gobierno, que convierte a nuestro país en una pieza funcional del engranaje imperial en el Caribe”.
La Mesa de Acción Progresista y de Izquierda de República Dominicana subraya que esa postura está “en abierta contradicción con la resolución suscrita por los 33 países de América Latina y el Caribe, que declara a la región como Zona de Paz”.
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