Las marchas de apoyo al gobierno el lunes pasado pusieron el último clavo al ataúd de los terroristas, aseguró el jefe de la Policía Ahmadreza Radan, quien calificó la concentración de apoyo a las autoridades del pasado día 12 en esta capital y otras ciudades de “arma decisiva de la República Islámica”.
Las concentraciones de decenas de miles de personas en la Plaza de la Revolución en el centro metropolitano y otras ciudades fue convocada a fines de la semana pasada ante la continuación de protestas por la caída del rial, la divisa iraní y la inflación galopante iniciadas a principios de mes en tono pacífico, pero devenidas violentas y en actos vandálicos contra edificios gubernamentales y establecimientos privados.
En ese contexto, el mandatario estadounidense, Donald Trump, alentó a los protestantes a controlar las sedes oficiales para derrocar al gobierno, mencionó una posible intervención armada de su país y alabó la acción de agentes del Mosad, la inteligencia israelí, Estados Unidos y “otros países”, que no identificó en la instigación de la violencia callejera.
De su lado, el gobierno bloqueó el acceso a internet, aun en vigor, y las más altas autoridades, desde el Líder Supremo, Ayatola Alí Jamenei, advirtieron de represalias si Washington iniciaba una operación militar masiva contra la República Islámica; países árabes dijeron que no permitirían el uso contra Irán de bases de Washington en sus territorios.
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