En las redes sociales y en medios de prensa abundan los comentarios de estos sectores de la política gala, comenzando por el mandatario Emmanuel Macron, postura que de momento no han mostrado figuras conservadoras o de la extrema derecha.
Macron afirmó que París no se dejará intimidar ni amenazar por la decisión de Trump de fijar a partir del 1 de febrero aranceles del 10 por ciento para Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Noruega, Países Bajos, Suecia y Reino Unido.
El jefe de la Casa Blanca atribuyó a esas naciones “un juego peligroso”, por su participación en un ejercicio militar de apoyo a Copenhague, en un contexto de creciente presión de Washington para apoderarse de Groenlandia alegando intereses vitales en juego y supuestas pretensiones chinas y rusas con la enorme isla cubierta de hielo y rica en recursos estratégicos.
También el ministro de la Educación Nacional, Édouard Geffray, respondió a los propósitos de Trump evocando en la cadena BFM TV la misma consigna que miles de daneses corearon hoy en su capital: Groenlandia no está en venta.
Por su parte, el ex primer ministro Gabriel Attal y dirigente del partido gobernante Renacimiento tildó de totalmente injustificado el anuncio de aranceles contra los europeos, política que consideró una coerción.
Desde la izquierda, el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, denunció la cruzada estadounidense para apoderarse de Groenlandia e instó a Francia a formar un frente europeo que opte por no avasallarse.
A juicio del varias veces candidato presidencial, debe asumirse que la OTAN está muerta y que Europa enfrenta una nueva prueba de Trump.
Ya Ursula von der Leyen cedió en el verano, y el servilismo conduce a más provocación y sumisión, advirtió en X.
En la propia red social, el primer secretario del Partido Socialista, Olivier Faure, escribió en inglés a Trump que “Europa no está en venta” y que “El mundo no es su supermercado”.
Ante sus propósitos, los jefes de Estado europeos y la Comisión Europea deberían reaccionar y mostrarse a la altura para proteger nuestro territorio y nuestros intereses, opinó.
También la principal figura de los ecologistas, Marine Tondelier, pidió fijar líneas rojas en el viejo continente contra las pretensiones de Trump, con medidas como privar a Estados Unidos y sus gigantes tecnológicos del acceso al mercado europeo.
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