El decreto establece que el Estado sirio protegerá la diversidad cultural y lingüística, garantizando a los kurdos el derecho a preservar su patrimonio, así como a promover su lengua materna en el marco de la soberanía nacional.
Entre las principales disposiciones del decreto, se destaca el reconocimiento oficial del kurdo como lengua nacional, lo que permitirá su enseñanza en escuelas públicas y privadas en las zonas con una significativa población kurda.
Además, se derogarán las leyes derivadas del censo de 1962 en la provincia de Hasakeh, y se concederá la nacionalidad siria a los kurdos que hasta ahora eran considerados «no inscritos».
El decreto también reconoce la festividad de Nowruz, celebrada el 21 de marzo, como un día festivo nacional, simbolizando la fraternidad y la llegada de la primavera.
En unas palabras televisivas, Al-Shara hizo un llamado a los kurdos sirios a no creer en los relatos que buscan sembrar discordia y les instó a regresar a sus hogares para participar en la reconstrucción y unificación del país.
Esta medida se produce en medio de tensiones en el norte de Siria, donde las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), de mayoría kurda, y el Ejército Árabe Sirio continúan enfrentándose.
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