Calderano, segundo cabeza de serie, cayó con estrépito en el primer set, pero transformó el tropiezo en combustible competitivo. Desde entonces, gobernó la mesa con ritmo, variantes y temple, hasta sellar el triunfo por 3-1.
Viejos conocidos por su pasado en el club alemán Ochsenhausen, Calderano y Gauzy libraron un duelo de ajedrez veloz, que terminó inclinándose por la firmeza del sudamericano.
Ahora, Calderano buscará un lugar en la final frente al chino Wen Ruibo, con la confianza en alto y el pulso afinado en el desierto de Doha.
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