Además de París, firmaron una declaración que considera la amenaza arancelaria de Trump un atentado a las relaciones transatlánticas Alemania, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia, Países Bajos y Reino Unido.
La víspera, el jefe de la Casa Blanca anunció tarifas aduaneras del 10 por ciento a partir del 1 de febrero, y del 25 en junio, contra los ocho países, a los que acusó de obstaculizar sus pretensiones de apoderarse de Groenlandia.
Trump también criticó el ejercicio militar que organizaron en la enorme isla puerta del Ártico y lo tildó de «juego peligroso».
El texto conjunto de Berlín, Copenhague, París, Helsinki, Oslo, Estocolmo, Ámsterdam y Londres señala que la maniobra desarrollada entre el jueves y el sábado «Arctic Endurance» no fue para amenazar a nación alguna.
Los ocho países también advirtieron que la nueva cruzada de Trump podría convertirse en una peligrosa espiral negativa y subrayaron la determinación a defender su soberanía.
Más temprano, el entorno del presidente francés, Emmanuel Macron, filtró a medios galos que el mandatario prevé solicitar la activación del instrumento anti-coerción de la Unión Europea (UE), en respuesta a los aranceles estadounidenses.
Esta herramienta es conocida como la «bazuca comercial» y tiene la capacidad de limitar el acceso a los mercados en el viejo continente y a determinadas inversiones.
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