De indignante calificó la organización la reunión de Asfura con el presidente del ente sionista, Isaac Herzog, en un acto que legitima la ocupación, el despojo y el apartheid contra el pueblo palestino.
“Resulta profundamente indignante que una persona descendiente de palestinos de primera generación, cuyos ancestros fueron víctimas directas del despojo, la expulsión y la colonización sionista, decida posar sonriente junto a los responsables políticos de un régimen acusado internacionalmente de crímenes de guerra, limpieza étnica y violaciones sistemáticas a los derechos humanos”, subrayó el comunicado.
La sangre palestina no se lava con diplomacia servil, puntualizó la UPAL, al señalar que Asfura no representa al pueblo palestino, ni a su diáspora, ni mucho menos a los palestinos cristianos, que sufren el mismo desplazamiento, la misma ocupación y negación de derechos que el resto de nuestro pueblo.
Su visita no es un gesto de paz, sino un acto político de alineamiento con el sionismo y con la agenda imperial promovida por Donald Trump y sus herederos políticos en América Latina, aseveró el documento de la organización creada en El Salvador en 2019.
La UPAL denunció que este acto es una traición moral a la memoria palestina, legitima la ocupación de Palestina y es una burla al sufrimiento de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.
Asimismo acentuó que ser descendiente de palestinos, como Asfura, no otorga inmunidad ética.
La denuncia concluyó que el pueblo palestino, en la diáspora y en su tierra ocupada, no olvida ni acepta que se utilice su origen como adorno mientras se estrechan manos manchadas de sangre.
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