En entrevista con el Canal UOL, el titular reconoció que el tema es una de las preocupaciones de los brasileños, pero no cree que el entorno económico sea suficiente para derrotar o asegurar la reelección de un gobierno.
Haddad hizo referencia a la última encuesta de Datafolha, la cual indicó que el porcentaje de brasileños preocupados por este asunto cayó del 22 al 11 por ciento entre abril y diciembre.
Estamos diciendo que uno de cada 10 considera la economía el principal problema, afirmó, reconociendo la posibilidad de que el porcentaje sea algo mayor.
Sin embargo, advirtió que otras cuestiones han cobrado relevancia, como la seguridad pública y la lucha contra la corrupción. “Por lo tanto, no creo que la economía pueda derrotar al gobierno, y puede que ni siquiera lo elija”, sostuvo.
Desde su punto de vista, el ambiente electoral se basa más en ideologías y el ánimo de los votantes se ve alterado por eventos extremos. «Creo que estamos en una fase más extremista, vivimos una fase de extrema derecha en el mundo, lo que genera este tipo de inestabilidad. Esto mantiene viva la llama de la esperanza para los candidatos más improbables”, estimó.
En la entrevista, el ministro de Economía también restó importancia a los gobernadores identificados como potenciales adversarios de Lula, como Tarcísio de Freitas, de São Paulo; Ratinho Júnior, de Paraná; y Romeu Zema, de Minas Gerais, a quienes calificó de figuras «muy tímidas».
No veo a nadie de la oposición que pueda siquiera trascender las fronteras de su propio estado. Es la misma vieja agenda: liquidar empresas estatales y congelar el salario mínimo, manifestó sobre las propuestas de cara a los comicios presidenciales de octubre venidero.
En diciembre pasado, el titular de Economía confirmó que planea dejar el gobierno en febrero para colaborar con la campaña de reelección del presidente de Lula.
Según la ley electoral, los ministros que se presenten a los comicios de 2026 tienen hasta el 3 de abril para dejar su cargo, pero Haddad expresó su intención de renunciar anticipadamente, ya que considera que participar en la campaña sería incompatible con su función actual.
Acerca de su futuro político, dijo que no tiene intención de postularse a ningún cargo público en las próximas elecciones y que ha estado discutiendo eso con el mandatario brasileño, pero que ese tema aún no está decidido.
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