La situación se despeja, el Gobierno asume que no podrá dotar al país de la Ley de Financiación para el año en curso por el método tradicional de las discusiones parlamentarias, una norma que no logró antes de que terminara el 2025, por lo que tendrá que acudir a la polémica vía rápida, ante la cual reaccionan las principales fuerzas. Tanto La Francia Insumisa (LFI) como Agrupación Nacional (RN), partidos que el oficialismo identifica como los extremos de izquierda y derecha, respectivamente, anticiparon que si en definitiva esto ocurre, buscarán una vez más la caída del primer ministro Sébastien Lecornu con mociones de censura.
El dirigente de los insumisos y presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Éric Coquerel, consideró como hipótesis más probable que Lecornu active el artículo 49.3 de la Constitución, el cual permite adoptar leyes –en este caso el presupuesto- sin el voto parlamentario, recurso al que ya acudieron varios de sus antecesores.
Si lo hace, LFI presentará una moción de censura, aseveró a la cadena Sud Radio.
Por su parte, el vicepresidente de RN, Sébastien Chenu, recordó que ya esa organización ayudó a derrocar a los anteriores primeros ministros, Michel Barnier en diciembre del 2024 y François Bayrou en septiembre pasado, y está dispuesta a también hacer caer a Lecornu.
A su juicio, el presupuesto promovido por el Gobierno conducirá al aumento de los impuestos y carece de un esfuerzo real para enfrentar la deuda y el déficit públicos que golpean a Francia.
El primer ministro discutió hoy con el Gabinete el camino a seguir, en concreto qué recurso aplicará para imponer la Ley de Financiación del Estado, el 49.3 o la adopción por orden, este último un camino desconocido que siembra muchas dudas y dejaría un temido precedente.
En suelo galo comienzan a dar por hecho que el Gobierno utilizará el 49.3 para aprobar las partidas de ingresos y gastos del presupuesto y después para adoptarlo en general tras su regreso a la Asamblea Nacional, después de verse en el Senado.
La pregunta entonces sería qué hará el Partido Socialista (PS), fuerza que hasta ahora ha descartado sumarse a la censura de Lecornu, convirtiéndose en su tabla salvadora por las concesiones que hizo el primer ministro, en particular la suspensión hasta enero del 2028 de la reforma de la jubilación y su extensión de la edad de retiro de 62 a 64 años.
Al respecto, el jefe de la bancada de los socialistas en la Asamblea, Boris Vallaud, afirmó este lunes que de ese partido podría esperarse la no censura.
Según el diputado, el PS ha sido una oposición útil, en medio de críticas de otras fuerzas opositoras que lo acusan de salvar al oficialismo.
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