Un informe presentado por la Asociación Italiana de Médicos por el Medio Ambiente (ISDE), apunta que este problema medioambiental es aún muy crítico en este país, a pesar de que las muertes por partículas en suspensión con un diámetro de 2.5 micrómetros o menos, (PM2.5) se redujeron un 43,4 por ciento desde 2005.
En el análisis, realizado en el marco del proyecto “Cambiemos el Aire”, promovido por esa asociación sanitaria, se enfatiza que la contaminación atmosférica en Italia causa un “aumento de enfermedades respiratorias, cardiovasculares, metabólicas y neurológicas, con efectos negativos en la salud reproductiva y el desarrollo infantil”.
Como parte de ese programa se evaluaron datos de 57 estaciones de monitoreo en 27 ciudades italianas, y se compararon concentraciones de contaminantes con los límites legales vigentes, los establecidos por la Directiva Europea de Calidad del Aire que entrará en vigor en 2030, y los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En relación con el PM2.5, el contaminante más peligroso para la salud, se estimó que la ciudad de Milán la cantidad se estimó en 22 microgramos por metro cúbico (µg/m³), mientras que en Turín y Padua se alcanzó la cifra de 20, promedios anuales que representan casi el doble del futuro límite europeo, y cuatro veces el de la OMS.
Resultan aún más graves, según los expertos del ISDE, las superaciones diarias, pues frente al máximo permitido por la UE, de 18 días al año por encima de los 25 µg/m³, Milán alcanzó los 206, Turín sumó 106 y Padua llegó a los 103. En cuanto al dióxido de nitrógeno (NO2), en todas las ciudades italianas estudiadas se superaron durante al menos la mitad de los días del año los límites diarios establecidos por la OMS, con picos de 356 en Palermo, 351 en Catania y 333 en Génova, todas ellas ciudades portuarias.
Por otra parte, otras grandes urbes como Roma, Turín y Milán también presentan aire contaminado casi todo el año, durante 317, 293 y 290 días, respectivamente.
Roberto Romizi, presidente de ISDE, expresó al darse a conocer este reporte que “los datos de 2025 confirman inequívocamente que la contaminación atmosférica en las ciudades italianas constituye una emergencia sanitaria estructural”.
“Aplazar aún más políticas eficaces significa aceptar una carga evitable de enfermedad y muerte prematura”, agregó Romizi.
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