La agencia oficial de noticias palestina (Wafa) reportó que numerosas fuerzas militares acordonaron la zona, tras lo cual las excavadoras ingresaron al inmueble e iniciaron las tareas de derribo de estructuras.
Según la fuente, los soldados izaron la bandera israelí dentro de la sede de la institución de la ONU.
Israel comenzó una ofensiva contra la Unrwa en 2024, cuando aprobó dos leyes que le prohibía cualquier actividad en el país y en los territorios ocupados palestinos, lo cual provocó una ola de condenas globales.
La primera de ellas prohibió las actividades de la Unrwa dentro de “áreas bajo soberanía israelí”, incluida la zona oriental de la ciudad de Jerusalén, ocupada desde la guerra de 1967.
La prohibición se extendió a la operación de oficinas de representación y la prestación de servicios, mientras que la segunda ley impide cualquier contacto de las autoridades con el organismo.
También impuso obstáculos a la negociación de la agencia con bancos israelíes, la obtención de transferencias financieras y el pago de salarios.
El 10 de octubre de 2024, la Autoridad de Tierras de Israel anunció la confiscación del terreno y la conversión del sitio en un asentamiento avanzado con mil 440 viviendas para los colonos judíos.
En diciembre último, la Knesset (Parlamento) votó a favor de cortar la electricidad y el agua a las instalaciones propiedad u operadas por la Unrwa en Palestina.
Ese organismo proporciona desde hace décadas educación, salud y ayuda a millones de palestinos en la Franja de Gaza y Cisjordania, así como en Líbano, Siria y Jordania.
La nueva normativa también permite al Gobierno confiscar “sin necesidad de iniciar procedimientos legales o administrativos” propiedades en Jerusalén Este que fueron arrendadas a la Unrwa.
Israel acusa a la agencia de supuestamente contratar como trabajadores a milicianos palestinos en la Franja de Gaza que participaron en el ataque del 7 de octubre de 2023 contra el país, aunque investigaciones posteriores de la ONU desmintieron esas afirmaciones.
En respuesta, el comisionado general del organismo, Philippe Lazzarini, denunció que Israel está violando los privilegios e inmunidades de Naciones Unidas al atacar las sedes de la agencia.
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