Es un ejemplo peligroso para toda la comunidad. La justicia se convertiría en una herramienta política, declaró el ministro de Justicia polaco, Waldemar Zurek, al diario Rzeczpospolita.
Anteriormente, Varsovia emitió una orden de arresto contra Ziobro por cargos de malversación y escuchas ilegales, mientras Budapest alega que es una persecución política.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, recibió al exfuncionario en noviembre. Su gobierno asegura que actuó conforme a las leyes nacionales y europeas al conceder la protección.
Analistas locales ven en la medida una nueva fractura política dentro de la Unión Europea, donde expertos en derecho comunitario subrayan la divergencia en la aplicación de los principios de Estado de derecho.
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