Desde la tribuna de la Asamblea Nacional, el mandatario anunció el empleo del polémico acápite y afirmó no tener otro camino ante el bloqueo opositor a la Ley de Financiación del Estado, norma que no pudo aprobarse en diciembre por la crisis y la polarización política imperantes.
Ustedes saben que sea cual sea la configuración del texto, este ya no es votable y debo asumir la responsabilidad de dotar al país de un presupuesto, subrayó en el Hemiciclo a los diputados.
Lecornu había prometido en septiembre al llegar al cargo no acudir al 49.3 como señal de compromiso con el debate, artículo utilizado por varios de sus predecesores tras perder el oficialismo la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional en 2022.
Sin embargo, el primer ministro dijo la víspera tener que esgrimirlo, pese a su promesa, ante el obstáculo que representan La Francia Insumisa (LFI) y Agrupación Nacional (RN), partidos que acusan al Gobierno de la crisis política y de buscar un presupuesto de austeridad, por lo cual no ocultan sus intenciones de derribarlo.
Ambas organizaciones introdujeron en la Asamblea Nacional mociones de censura, que de prosperar alguna de ellas, provocaría la caída de Lecornu, suerte corrida por sus antecesores: Michel Barnier censurado en diciembre del 2024 y François Bayrou derribado en septiembre del año pasado, después de que la cámara baja le negara la confianza.
LFI presentó la iniciativa junto a los ecologistas y los comunistas y RN con el apoyo de un sector de los conservadores.
Estimados preliminares otorgan escasas posibilidades de éxito a las mociones, aunque la de la izquierda podría acercarse a los 289 votos requeridos, sobre todo porque los socialistas descartaron nuevamente acompañarlas.
La Asamblea Nacional examinará el viernes los dos intentos de censura.
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