Al frente de una coalición integrada por el Partido Nacional, Nueva Zelanda Primero y ACT, el dirigente dijo que considera conveniente buscar respaldo para mantener un gobierno estable.
Luxon enfrenta críticas por sus políticas hacia la población indígena y por la falta de apoyo a los trabajadores en medio de un desempleo creciente y numerosas tensiones económicas.
A esto se suman problemas como los altos costos locales y la depresión del mercado inmobiliario, todo lo cual ha provocado una caída de la popularidad del mandatario.
De acuerdo con medios nacionales de prensa, el sistema electoral proporcional de Nueva Zelanda permite prever que ningún partido alcance mayoría absoluta, por lo que las coaliciones seguirán siendo decisivas.
Además, recientes reformas han limitado la inscripción de votantes el mismo día de la elección y restringido el voto de presos, medidas que podrían impactar en la participación.
En este escenario, los analistas anticipan una contienda ajustada, con la economía como principal preocupación de los ciudadanos.
mem/msm













