De acuerdo con información del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, el año pasado hubo 34 mil 86 homicidios, feminicidios, robos con resultado de muerte y lesiones seguidas de pérdida física, cantidad inferior a los 38 mil 374 de 2024.
El gigante sudamericano vivió un récord de asesinatos en 2017, cuando se reportaron más de 60 mil, tras lo cual las cifras disminuyeron en 2018 y 2019, y volvieron a aumentar al año siguiente.
Posteriormente, las muertes violentas tuvieron descensos consecutivos, con una caída acumulada del 25 por ciento desde 2020.
Los datos, sin embargo, son desiguales en los diferentes estados del país, de una población de más de 223 millones de personas, de ellas casi el 51 por ciento mujeres.
Sao Paulo, cuyos números de diciembre aún no se han contabilizado, tiene la cantidad más baja de muertes violentas por cada 100 mil habitantes (5,4), mientras que territorios del Nordeste, como Ceará (32,6) y Pernambuco (31,6), enfrentan tasas seis veces más altas.
Entre esas cifras, alarma que en el pasado año se registraron mil 470 feminicidios en Brasil, un récord que supera los mil 464 casos de 2024.
Tales números indican que al menos cuatro mujeres fueron asesinadas cada día, un guarismo que podría aumentar con los informes de diciembre de Sao Paulo y Paraíba, los cuales aún no se han actualizado en la base de datos del gobierno federal.
La clasificación de feminicidio comenzó a aplicarse en este país en 2015 para designar los hechos en los que una mujer es asesinada por razones de género.
Durante ese año se registraron 535 muertes en tales circunstancias, por lo que los datos indican un aumento del 316 por ciento en una década.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó en 2024 una ley que aumentó las penas para quienes cometen feminicidio, las cuales pueden ir de 20 a 40 años de prisión.
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