Caribes de Anzoátegui, líder con marca de 8-5, saldrá a defender su corona provisional frente a los Bravos de Margarita, ya eliminados, pero aún capaces de disparar la última flecha envenenada desde Puerto La Cruz. No hay enemigo pequeño cuando el calendario arde y los sueños se juegan a nueve entradas.
A solo medio juego, Cardenales de Lara (7-5) enfrentará en Valencia a Navegantes del Magallanes (7-6), en un duelo que parece escrito con tinta de tragedia griega: uno busca el salto al trono, el otro prolongar la resurrección iniciada con el histórico despertar ofensivo del Buque.
Águilas del Zulia (7-6), entretanto, sigue acechando desde las sombras, consciente de que un desliz ajeno puede abrirle las puertas del paraíso. La tabla, apretada como un nudo marinero, convierte cada partido en un acto de supervivencia.
La víspera, en Maracaibo, las Águilas lanzaron un zarpazo de autoridad al derrotar 7-3 a los líderes Caribes en un choque donde el poder rapaz impuso su ley en el tramo final. Andrés Chaparro firmó la sentencia con un cuadrangular de tres carreras que quebró el equilibrio y silenció la euforia oriental, mientras Jaison Chourio añadió la última estocada para sellar el triunfo.
Christian Suárez se llevó la victoria en labor de relevo, y Valentín Linárez cargó con la derrota en una noche donde el bullpen de Caribes no pudo sostener el pulso del partido.
En tanto, en Porlamar, el Stadium Nueva Esparta fue testigo de una función histórica: Renato Núñez protagonizó una gesta inédita al conectar dos Grand Slams en un mismo juego, liderando la aplastante victoria de Navegantes del Magallanes 12-2 sobre Bravos de Margarita.
El toletero valenciano impulsó ocho carreras, igualando un récord absoluto en la historia de la liga y convirtió el encuentro en un monólogo naval desde el primer capítulo. Yohander Méndez brilló desde la lomita con cinco entradas en blanco, sosteniendo la fiesta ofensiva de un Magallanes que ahora navega con viento a favor.
Así, tras la jornada del miércoles, Caribes se mantiene en la cima con 8-5, seguido de cerca por Cardenales (7-5), mientras Magallanes y Águilas comparten el tercer peldaño con 7-6, todavía respirando en la nuca del líder. Bravos, con 3-10, ya sin opciones, observa desde la orilla cómo los gigantes se disputan el fuego sagrado de la final.
Hoy, el Round Robin vuelve a abrir sus puertas como un anfiteatro romano: solo dos sobrevivirán, y cada batazo será un grito de supervivencia en la arcilla.
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