En un comunicado, el organismo criticó al Servicio Penitenciario de ese país por privar a los miles de reclusos palestinos de sus necesidades básicas, incluida ropa y calefacción.
Advirtió que esa situación agrava el sufrimiento físico y psicológico de esas personas y conduce a la propagación de enfermedades en las prisiones y debilita los cuerpos.
La política de despojar a los detenidos de sus pertenencias personales, incluidas la ropa y utensilios, fue una de las primeras medidas arbitrarias empleadas como herramienta de castigo colectivo y venganza sistemática, subrayó.
El concepto de tortura ya no se limita al marco internacionalmente reconocido porque se volvió imposible limitar sus herramientas y métodos, a la luz de un sistema represivo integrado, alertó.
El Club criticó también “el continuo crimen de inanición y privación de alimentos a los prisioneros” y señaló que algunas administraciones de los campos mantienen deliberadamente abiertas las ventanas de las celdas en invierno y la cierran en verano.
Las duras condiciones están acompañadas de operativos represivos llevados a cabo por unidades especiales fuertemente armadas, quienes propinan a los presos palizas y los aterrorizan con el uso de perros policías y pistolas eléctricas, detalló.
El diario The Times of Israel reveló ayer un informe de la Defensoría Pública que confirmó las torturas y vejaciones a las que son sometidos los prisioneros palestinos en el país.
Los palestinos encarcelados en cárceles israelíes enfrentan condiciones no aptas para seres humanos y son sometidos a métodos de torturas, como violencia sistemática, privación de alimentos y negligencia médica, destacó.
También enfrentaron condiciones insalubres que causaron y exacerbaron brotes de enfermedades en los centros penitenciarios, señaló el documento.
Según el rotativo, el informe fue elaborado por inspectores de la Defensoría Pública que visitaron cuatro de esas instalaciones en 2024 y documentaron “haber visto prisioneros esqueléticos y haber presenciado evidencia física de palizas y negligencia médica en los cuerpos de los prisioneros que entrevistaron”.
Los funcionarios describieron las condiciones de una cárcel como inadecuada para albergar a seres humanos y alertaron sobre “violencia innecesaria e injustificada” contra los presos.
Destacaron que esos vejámenes son ejecutados de manera regular y en numerosas ocasiones.
Como ejemplo citaron tres visitas a la cárcel de Ketziot, durante las cuales los reclusos denunciaron numerosos abusos.
Nos mostraron sus muñecas con ronchas rojas, hinchazón y costras, se lee en el informe, tras aclarar que las palizas se ejecutan en lugares donde no hay cobertura de las cámaras de vigilancia.
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