Estos son propios de momentos en los que la presión sobre los uniformados en calles y centros carcelarios se intensificó de manera efectiva, consideró la institución mediante un mensaje en su perfil en la red social X.
Tal desinformación no es casual, es un patrón recurrente de guerra psicológica y mediática, activado por los mareros cuando el control territorial, penitenciario o financiero de estas organizaciones se ve comprometido, añadió.
Históricamente, cuando esos grupos se ven acorralados por requisas constantes, operativos sostenidos y una política institucional no permisiva, sus líderes recurren a campañas de descrédito, describió la PNC.
En ese contexto, las declaraciones atribuidas al privado de libertad conocido como «El Soberbio» son interpretadas como un intento desesperado por recuperar el control perdido en cárceles como Frainajes II, señaló.
Enfatizó que en ese centro las acciones de control, requisa y disciplina institucional han sido reforzadas.
Las pandillas o maras han potenciaron ataques directos contra agentes policiales, incluyendo asesinatos y emboscadas, como represalia ante una PNC que no es permisiva y que se ha negado rotundamente a pactar con el crimen organizado, acotó.
Ratificó que no retrocederá ante presiones, incriminaciones ni campañas de desinformación. Por el contrario, esta provocación criminal refuerza la determinación institucional de mantener e intensificar los operativos y requisas.
La PNC reconoció que este es un momento delicado, en el que la inteligencia y la investigación criminal deberán sustentar con pruebas la falsedad de las acusaciones, con el fin de preservar la moral del policía y la confianza ciudadana.
Advirtió que un delincuente condenado, consciente de que jamás recuperará su libertad, no tiene nada que perder y recurre a la difamación para intentar desacreditar a quienes lo capturaron una o varias veces.
El Ministerio Público -amplió- se encuentra a cargo de la investigación correspondiente, y se espera que los resultados de la misma desvirtúen plenamente esta narrativa conspirativa, diseñada por criminales catalogados como terroristas.
Los operativos continúan, las capturas de integrantes de estructuras criminales siguen y seguirán, aseveró en medio del Estado de Sitio decretado por el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, el pasado domingo.
Motines en tres prisiones y una escalada violenta el fin de semana último causó 10 asesinatos de policías en diferentes puntos de esa capital, a manos presuntamente de pandilleros.
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