El mayor uso de plantas térmicas se da para compensar la demanda interna, según reportes de medios locales.
Esto ocurre aún cuando las lluvias registradas desde el 8 de enero en la zona del austro, donde se ubica el embalse de Mazar, principal reserva del sistema eléctrico ecuatoriano, han sido atípicas para esta época del año y han contribuido a sostener la demanda.
El caudal de ingreso al reservorio alcanzó los 82 metros cúbicos por segundo, por encima del promedio mensual de enero, que se sitúa en 44 metros cúbicos por segundo.
Gracias a esas precipitaciones, el nivel del embalse mostró un ligero aumento, pese a que Ecuador incrementó la operación del Complejo Hidroeléctrico Paute tras el corte del suministro eléctrico desde Colombia.
Por ahora, el Ministerio de Ambiente y Energía descartó apagones, aunque expertos afirman que Ecuador no es autosuficiente y necesitará adquirir electricidad para abastecer la demanda de forma permanente.
La suspensión de la venta de energía desde el territorio neogranadino ocurre en un momento sensible de la relación bilateral entre Ecuador y Colombia, marcada por una escalada de medidas comerciales.
El conflicto comenzó luego del anuncio de Noboa de imponer un arancel del 30 por ciento a las importaciones colombianas desde el 1 de febrero, decisión que Bogotá calificó como una agresión económica y a la que respondió con medidas similares y con el corte del suministro eléctrico.
El mandatario ecuatoriano justificó la medida arancelaria, denominada como “tasa de seguridad”, en la falta de un compromiso efectivo de Colombia para enfrentar el narcotráfico en la frontera, algo que descartaron autoridades del país cafetero.
Actualmente hay ofertas de diálogo de ambas partes, pero no se ha concretado una fecha.
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