Con un discurso cargado de promesas, el flamante líder del órgano unicameral -integrado por 128 diputados-, Tomás Zambrano, del derechista Partido Nacional (PN), afirmó que “este Congreso será diferente y responderá al mandato del pueblo”.
En sintonía con su correligionario y presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, quien tomará posesión el próximo martes, Zambrano abogó por “achicar el Estado” y priorizar al sector privado, en contraste con el profundo cambio social emprendido por el gobierno progresista de la mandataria Xiomara Castro.
Asfura, quien durante la campaña electoral fue apoyado por el gobernante de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que recortará entre 10 mil y 15 mil millones de lempiras del gasto público (unos 566 millones de dólares).
Anunció un giro hacia “la austeridad y la eficiencia estatal” al prometer una reducción significativa del tamaño del Estado, junto con un paquete de medidas para fortalecer la salud pública, la seguridad y la educación, las áreas con mayores resultados en la administración de Castro, reconocidos por organismos internacionales.
Fiel al modelo neoliberal del PN durante su largo ciclo gubernamental -desde el golpe de Estado de 2009 hasta 2022, cuando el Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda) asumió el poder-, Zambrano dijo que buscará la aprobación de la polémica ley de empleo por ahora, derogada por Castro.
Las principales centrales obreras hondureñas advirtieron que un eventual regreso a esa normativa, además de precarizar el empleo, impide a los trabajadores acceder a créditos, como los de vivienda, debido a la falta de estabilidad laboral.
“No estamos en contra del empleo, sino de la precarización del trabajo”, enfatizó el líder de la Central General de Trabajadores, Daniel Durón.
El parlamento de Honduras quedó integrado por 128 diputados e igual número de suplentes, de los cuales 49 son nacionalistas, 41 del también conservador Partido Liberal, 35 de Libre, dos del Partido Innovación y Unidad Socialdemócrata y uno del Partido Demócrata Cristiano.
Aunque asistió al hemiciclo, la bancada de Libre no participó esta semana en la elección de la junta directiva del Poder Legislativo, compuesta mayoritariamente por representantes del bipartidismo que encarnan nacionalistas y liberales, las dos formaciones centenarias de este país.
La tercera fuerza política ratificó que no reconoce al “gobierno de facto” de Asfura, proclamado el pasado 24 de diciembre mandatario electo por el Consejo Nacional Electoral (CNE), tras los atropellados comicios de noviembre de 2025.
La agrupación de izquierda denunció que el nombramiento del nacionalista Asfura por el CNE como jefe de Estado para el periodo 2026-2030, surge de un “golpe electoral con injerencia extranjera”.
Aludió a la intromisión de Trump en el proceso electoral, quien tres días antes de la contienda apoyó públicamente al candidato del PN y amenazó con cortar toda ayuda a Honduras si el electorado favorecía con su voto a la aspirante presidencial de Libre, Rixi Moncada.
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