El jueves último volvimos a hacer una requisa conjunta (en la cárcel de máxima seguridad Renovación I) y encontramos radios con la misma frecuencia de la Policía que tenían adentro los mareros y volvimos a sacar teléfonos, detalló el ministro de la Defensa, Henry Sáenz.
Al romper esa comunicación, vamos a pasar a la siguiente etapa, subrayó el titular en entrevista al estatal Diario de CentroAmérica, en la cual abordó el trabajo que impulsa su cartera en el fortalecimiento del Sistema Penitenciario (SP).
Primero era establecer un control real de los centros carcelarios que tuvieron problemas (los tres amotinados el fin de semana antespasado), respetar la integridad, lo cual hicimos, y luego otras acciones, acotó el general de División.
Ahora llegaremos a las áreas de influencia donde tienen sus operaciones los denominados mareros, entre ellas –mencionó- las zonas 18 y seis capitalina, Villa Nueva, Amatitlán (en el centro metropolitano); también Chuarrancho y Ciudad Quetzal.
Lo haremos en dos líneas: de mejor manera y más seguros, con lo cual vamos a obtener mejores resultados porque ya no van a ser dirigidos por sus líderes, aseguró el funcionario.
Sobre si eso permitiría recuperar viviendas que en algún momento fueron ocupadas por los pandilleros, con el correspondiente desalojo de familias, Sáenz expresó que debería, “porque se encuentran”.
Inteligencia civil nos dio el trabajo que ellos venían realizando, precisamente en esa línea, entonces ahí vamos a empezar en esta segunda fase, pero no podíamos en paralelo, porque no sabíamos qué tan fuerte era el eslabón, ahora lo estamos conociendo y rompiendo, describió.
Los guardias van a ingresar a hacer su servicio de vigilancia y administración de las prisiones siendo revisados por los soldados. Eso les va a quitar presión, porque el Ejército los va a estar revisando, comentó.
No tenemos pruebas, solo versiones que se comparten, de que eran parte para ingresar ilícitos, como teléfonos, droga o armas, todo eso que ahora el Ejército está encontrando, amplió el titular.
Respondió que el trabajo de inteligencia militar detectó que grupos de pandilleros tienen vínculos con narcos, “hemos encontrado cocaína en las cárceles al hacer requisas. Volvimos y ya tenían de nuevo, tenemos la evidencia”, argumentó.
Dijo desconocer de dónde obtienen las armas, “pero en una semana hicimos tres requisas y las tres dieron resultados: droga, equipos de comunicación y armas”.
Íbamos por equipos de comunicación y encontramos de todo. Es un vínculo muy fuerte. Los controles del SP no existen, advirtió la autoridad.
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