Ungido ganador de las elecciones generales del pasado 30 de noviembre, envueltas en numerosas irregularidades y denuncias de fraude, el empresario de origen palestino tomará posesión este martes en una sencilla ceremonia en la sede del Parlamento, sin presencia de dignatarios extranjeros.
Triunfador por estrecho margen (una diferencia menor al uno por ciento) sobre el también conservador Salvador Nasralla, del Partido Liberal, Asfura, quien fue apoyado explícitamente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirigirá los destinos de Honduras hasta enero de 2030.
Su victoria en los cuestionados comicios, impugnados por el saliente Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda), constituye el retorno al poder del bipartidismo representado por nacionalistas y liberales, las dos fuerzas centenarias de este país.
Además de quebrar esa alternancia, el histórico ascenso de Castro, quien con su victoria se convirtió en la primera mujer presidenta en la historia de Honduras, puso fin a casi 13 años de gobiernos nacionalistas, tras el golpe de Estado de 2009 contra el mandatario Manuel Zelaya (2006-2009).
Los tres periodos consecutivos del PN (2010-2022) estuvieron salpicados por denuncias de corrupción y fuertes nexos con el narcotráfico, en particular los últimos ocho años administrados por el entonces gobernante Juan Orlando Hernández.
A su abierta injerencia en las elecciones -tres días antes de la contienda respaldó a Asfura y atacó a la candidata de Libre Rixi Moncada-, Trump agregó el indulto concedido en diciembre a Hernández, condenado en Estados Unidos a 45 años de prisión por traficar cientos de toneladas de cocaína.
En uno de sus mensajes en redes sociales, el magnate norteamericano amenazó con cortar toda ayuda económica a Honduras si el electorado favorecía a Moncada, a la que acusó de comunista, una intromisión que, en opinión de analistas, pudo decantar el voto para el sucesor de Castro.
A diferencia del Ejecutivo del “socialismo democrático” encabezado por Libre, que diversificó las relaciones internacionales, en particular con América Latina y el Caribe, la administración saliente privilegiará a todas luces los nexos con Estados Unidos e Israel.
Precisamente, Asfura realizó su primer desplazamiento al exterior (aún como presidente electo) el pasado 12 de enero, con escalas en Washington y Jerusalén.
Durante su estancia en la nación del norte, se comprometió a convertir a Honduras en el principal aliado de la Casa Blanca en el Caribe, según fuentes cercanas al PN.
En Israel fue recibido por su homólogo Isaac Herzog, el primer ministro Benjamín Netanyahu y el canciller Gideon Saar.
El político nacionalista aseguró que estrechará vínculos con el régimen de Tel Aviv, al que calificó de “amigo verdadero”.
“Saber identificar a los verdaderos amigos de Honduras nos traerá paz y tranquilidad”, afirmó Asfura, en un cambio radical de la postura adoptada en estos cuatro años por la mandataria Castro, cuyo gobierno condenó el genocidio sionista contra la población palestina en Gaza.
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