La escultura mira hacia el bulevar Artigas, una de las avenidas más emblemáticas de la capital uruguaya, y es motivo de encuentro de cubanos, uruguayos y de otras nacionalidades que reconocen la impronta del más universal de los nacidos en la mayor de las Antillas.
El homenaje tiene motivos particulares aquí, pues Martí se desempeñó como cónsul de la República Oriental del Uruguay en Nueva York desde 1887 hasta 1892.
Durante ese período, resultó figura clave en la diplomacia uruguaya en Estados Unidos.
Como representante del país sudamericano participó en el Congreso Monetario Internacional en Washington (1891) y fue notoria su gestión consular hasta su renuncia para dedicarse de lleno a conseguir la independencia de Cuba.
Para la conmemoración de su natalicio 173, la embajada cubana y la Intendencia de Montevideo unieron esfuerzos para darle nuevo brillo a la Plaza Cuba y a la escultura de su mejor hijo.
En la mañana del sábado 31 será el homenaje aquí al Maestro, como también se le reconoce en su patria.
Estarán, entre otros, miembros del personal diplomático de la isla, representantes de la comunidad cubana residente aquí, del movimiento de solidaridad con Cuba y artistas que le rendirán homenaje desde la cultura.
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