A la capitalina Plaza Jardín que lleva el nombre del Apóstol de la Independencia antillana, asistió una representación de la brigada médica y representantes de la embajada del país caribeño en la tierra del quetzal.

Tras entonar el Himno Nacional y colocar una ofrenda floral ante la efigie de Martí, el jefe diplomático de la isla aquí, Nazario Fernández, subrayó que unidos se suman al clamor del pueblo cubano, dispuestos a defender la Revolución Socialista al precio que sea necesario.
Frente a las amenazas y agresiones de Estados Unidos y sus lacayos, el funcionario citó una frase del intelectual antillano nacido un día como hoy de 1853.
“Antes de cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se uniría el mar del norte al mar del sur y nacería una serpiente de un huevo de águila”, remarcó.
Así lo hizo Fidel Castro, líder histórico de la Revolución cubana, y la generación del centenario, y así lo hacemos actualmente las generaciones que mantenemos en alto nuestra bandera, acotó Fernández.

Rendimos tributo a quien fue un gran patriota, visionario, hombre de letras y de acción, un humanista convencido de que la libertad no podía conquistarse sin justicia, cultura, sin amor profundo por la dignidad humana, aseveró en el acto.
Desde sus primeros escritos hasta su último aliento en el campo de batalla, Martí vivió y murió por una Cuba libre, soberana, con todos y para el bien de todos, enfatizó el diplomático.
Soñó una isla en la cual la educación y la cultura fueran derechos del pueblo, no privilegios de élites, fundó periódicos, escribió versos que hoy aún conmueven, y sembró ideas que aún florecen, describió.
En sus palabras encontramos respuestas y en su ética un modelo del ciudadanía, añadió el embajador cubano.
Fidel, líder de la Revolución, a quien también honramos hoy en el año de su centenario, como martiano consecuente que logró cumplir los sueños del Maestro expresó: “Para nosotros los cubanos, Martí es la idea del bien que él describió…”.
Más allá de Cuba, qué recibió de él el mundo, preguntó, y respondió que un ejemplo excepcional de creador y humanista, digno de recordarse a lo largo de los siglos.
Porque quiso el azar que la humanidad perciba sobre ella y tome conciencia de los riesgos que él previó y advirtió con su visión profunda y su genial talento, significó Fernández.
En la víspera de su heroica caída, recalcó, Martí dejó con suma elocuencia en su carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado su antiimperialismo.
El mejor homenaje que podemos rendirle –consideró- no es solo evocarlo, sino vivir según sus principios, defender la soberanía, cultivar el pensamiento, luchar contra toda forma de injusticia, rechazar el odio y hacer de la honestidad una forma de vida.
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