Un día como hoy de 1853 nació en La Habana el que es considerado el más universal de los cubanos, el principal ideólogo de la independencia de la isla, poeta, periodista, ensayista, y antimperialista, que advirtió tempranamente sobre los riesgos del expansionismo estadounidense en la región.
Su pensamiento trascendió el ámbito nacional y se proyectó hacia una visión latinoamericanista, basada en la soberanía y autodeterminación de los pueblos.
En Ecuador, también un 28 de enero, pero de 1912, ocurrió lo que algunos han catalogado como un trauma nacional debido a las circunstancias que rodearon la muerte del líder de la Revolución Liberal y quien fue presidente del país en dos períodos entre 1895 y 1911.
Alfaro encabezó en esta nación de la mitad del mundo un proceso de profundas transformaciones políticas y sociales que modificaron la estructura del Estado ecuatoriano.
Durante su gobierno se impulsó la separación entre la Iglesia y el Estado, la educación laica, el matrimonio civil y la modernización del país, cuyo símbolo más visible fue la construcción del ferrocarril que unió la Costa con la Sierra.
Tras ser derrocado, fue asesinado en un episodio conocido como la Hoguera Bárbara, uno de los hechos más violentos de la historia política ecuatoriana.
Tanto Martí como Alfaro fueron próceres de iguales causas, como la lucha contra el colonialismo, la integración latinoamericana y las transformaciones revolucionarias.
Ambos compartieron una visión ética de la política, entendida como servicio público y compromiso con los sectores excluidos, aunque actuaron en contextos distintos.
El escritor y revolucionario ecuatoriano Jaime Galarza (1930-2023) recordaba que Alfaro y Martí establecieron estrechos lazos de hermandad en Centroamérica y los reforzaron con un encuentro en Nueva York en 1884.
“El abrazo de estos dos grandes libertadores fue rubricado con la histórica promesa de la mutua ayuda: Alfaro apoyaría decididamente la lucha del pueblo cubano por su independencia del colonialismo español, mientras Martí brindaría su apoyo al pueblo ecuatoriano en su heroica lucha por la Revolución Liberal”, contaba Galarza.
Cuentan que Alfaro llegó a solicitar abiertamente la independencia de Cuba, como quedó plasmado en una carta de 1895 a la entonces Reina Regenta de España, María Cristina.
Es así que se entrelazan en esta fecha dos figuras que desde distintas latitudes lucharon por la dignidad de sus pueblos.
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