En una comparecencia en la Casa Presidencial, el secretario de Comunicaciones y Estrategia, José Argueta, informó que Asfura, quien tomó posesión la víspera en sustitución de Xiomara Castro para el periodo 2026-2030, de momento no nombrará un ministro en esa importante cartera.
Argueta afirmó que “la cabeza ministerial de la Secretaría de Salud la llevará el propio” mandatario junto a María Mejía, Carlos Flores y Diana Herrera, sus tres designados presidenciales (vicepresidentes).
El funcionario detalló que Mejía coordinará los procesos legislativos y normativos, Flores servirá de enlace con el gremio médico y Herrera será la encargada de la seguridad alimentaria y la relación con la empresa privada.
Dos médicos, Ángel Midence y José Castillo, dirigirán como subsecretarios las Redes Integradas y Proyectos e Inversión en Salud, respectivamente, para completar el equipo que acompañará al mandatario.
Asfura se comprometió a eliminar la “mora quirúrgica y el desabastecimiento de medicamentos en la red de hospitales públicos”, cuestiones priorizadas durante la anterior administración, que sí heredó una profunda crisis en el sector de la salud.
Según el nuevo ejecutivo del derechista Partido Nacional -mismo que gobernó Honduras durante los ocho años previos a la llegada de Castro-, la decisión de intervenir directamente en el área sanitaria responde a una crisis que mantiene en vilo a unos 13 mil pacientes, en lista de espera para una cirugía.
“Nos enfocaremos en la reducción de la mora quirúrgica mediante la articulación con el sector privado, mientras recuperamos la capacidad propia de nuestros hospitales”, precisó Midence en la conferencia de prensa.
Anticipó que el ejecutivo de Asfura solicitó al Parlamento hondureño la aprobación de un instrumento jurídico para la compra de medicamentos a través de un fideicomiso.
Para la exministra de Salud Carla Paredes, no hay razón para declarar una proyectada emergencia sanitaria y retó a los diputados del Congreso Nacional a que la llamen para rendir cuenta sobre las condiciones en que dejó el sistema.
“Es mentira que la privatización devuelve la mora. Si ya lo habían privatizado todo y el problema era grave. Lo centralizamos y resolvimos”, argumentó.
La única justificación que respalde una emergencia sanitaria es que se quiera meter las manos a los presupuestos, ironizó.
Paredes denunció que la mencionada cifra de pacientes en lista de espera es exagerada y no representa la realidad hospitalaria, enfatizó.
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