Escrita por el catedrático Adrián Zapata, describió ese acto en homenaje a los 32 militares asesinados en Venezuela, cuando los Estados Unidos secuestraron al presidente de aquella nación sudamericana, Nicolás Maduro.
Esa multitudinaria manifestación en la isla fue también un ejemplo de la unidad entre el pueblo y su ejército, subrayó el autor, a cuyo juicio debió llamarse “Marcha por la Dignidad”.
Los militares asesinados fueron leales en el cumplimiento de su misión, los soldados estadounidenses los mataron a todos, sin importar si estaban combatiendo o no, señaló.
La dignidad del pueblo y gobierno de ese país caribeño se expresó claro en el discurso del mandatario Miguel Díaz Canel, en el cual descartó rendición ni claudicación posible, como tampoco entendimiento sobre la base de la coerción o la intimidación, amplió el asimismo abogado y notario.
Esa movilización fue sorprendente porque la situación económica que vive la población cubana es realmente dramática y a pesar de eso se expresaron con contundencia y legitimidad, consideró Zapata.
Defendieron su soberanía y autodeterminación frente al poder hegemónico. “¡Ese es un pueblo digno! Y de esa misma calidad fue la posición del gobierno isleño”, acotó.
Ellos, pueblo y gobierno, saben que la soberanía ha sido desconocida por el gobierno norteamericano, que la narrativa construida con relación a Maduro tiene como objetivo justificar la violación de los principios de las Naciones Unidas, aseveró el Doctor en Ciencias Sociales.
Para los bobos que la creyeron, para los serviles que la aplaudieron y para los avasallados que la asumieron o justificaron, el propio Trump se encargó de evidenciar su confusión, servilismo o sumisión, enfatizó.
La lucha por sus intereses geopolíticos expresada en su disputa con China, la apropiación descarada de los recursos naturales y el intervencionismo para garantizar la existencia de gobiernos dóciles con ellos son las verdaderas razones de la acción de los Estados Unidos, puntualizó el consultor.
La posible agresión militar a Cuba por parte del gobierno de Trump puede darse, pero el pueblo antillano tiene una historia de resistencia y lucha que es excepcional, advirtió.
El mundo ha cambiado sustancialmente. Se impone, por lo tanto, repensar los proyectos históricos que nos inspiraron a quienes optamos por ellos, argumentó.
Ahora bien, en opinión de Zapata, una propuesta socialista sigue teniendo razón de ser, pero entendiendo los logros y fracasos en los modelos que han pretendido su implementación. Es el momento para hacerlo, instó.
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