Según el medio, el ministro de Relaciones Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, se mostró optimista tras el encuentro inicial del grupo de trabajo bilateral y subrayó que el ambiente fue positivo, al prometer que las conversaciones continuarán.
Fue una buena reunión, en una atmósfera muy constructiva. Hay más encuentros planeados, afirmó Rasmussen.
El canciller añadió que se siente «un poco más optimista que hace una semana».
Las conversaciones se establecieron tras una reunión el 14 de enero entre autoridades daneses, groenlandesas y altos funcionarios estadounidenses, donde Dinamarca no logró disuadir a Estados Unidos de sus intereses sobre el territorio autónomo.
El presente grupo de trabajo bilateral buscará vías para alcanzar un entendimiento mutuo sobre el futuro de la isla.
Analistas geopolíticos locales ven en este proceso un intento de Copenhague de gestionar diplomáticamente las ambiciones estratégicas de Washington en el Ártico, mientras destacan el valor estratégico de la isla en un contexto de competencia global.
Recientemente, el líder estadounidense Donald Trump reiteró su intención de hacerse con Groenlandia por las buenas o por las malas, ya que esta era necesaria para su país por razones de seguridad y alegando que la isla podría terminar supuestamente en manos de Rusia o China, un argumento desmantelado ya por economistas y politólogos occidentales.
Por su parte, los líderes de los partidos políticos de Groenlandia dejaron claro en una declaración conjunta que no quieren ser estadounidenses ni daneses, sino groenlandeses, y que el futuro del territorio deberá ser decidido por su propio pueblo.
Groenlandia fue colonia del Reino de Dinamarca hasta 1953, y aunque obtuvo autonomía en 2009 para autogobernarse y tomar decisiones independientes en política interna, aún es parte del país monárquico.
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