Recientemente, el vicecoordinador especial adjunto de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Medio Oriente, Ramiz Alakbarov, informó que las acciones de las fuerzas israelíes causaron más de 500 muertos en los dos territorios palestinos desde octubre y Tel Aviv continuó la demolición de más de dos mil 850 casas en Cisjordania y la expansión de asentamientos.
«Las consecuencias son graves: profundización de la ocupación, fragmentación cada vez mayor del espacio palestino y fortalecimiento de la contigüidad territorial de los asentamientos», afirmó.
Además, alertó que a lo anterior se suma la precaria situación humanitaria en Gaza, cuya población depende casi por completo de la ayuda exterior, y una campaña de presión israelí contra la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, cuya sede fue destruida e incendiada.
Alakbarov señaló que las acciones de Israel «socavan aún más las perspectivas de paz y pueden poner en peligro los avances en la aplicación del alto el fuego».
Por su parte, el representante palestino ante la ONU, Riyad Mansour, denunció que «el objetivo de Israel no es la paz, sino la dominación».
mem/gas













