Al negarse a una petición de la defensa del exmandatario, quien se encuentra recluido en una unidad conocida como Papudinha en esta capital, Moraes argumentó que la autorización de contacto entre investigados y condenados en procesos relacionados representa un “riesgo manifiesto para la investigación”.
En el caso de Costa Neto, el magistrado subrayó que el dirigente partidario es investigado por los mismos delitos atribuidos a Bolsonaro en la trama del intento de golpe de Estado de 2023, por la cual el expresidente fue condenado a 27 años de cárcel, lo que impide cualquier contacto directo.
Respecto a Magno Malta, el ministro citó un incidente disciplinario previo, pues, según informaron autoridades policiales, el senador intentó ingresar al centro penitenciario sin autorización, utilizando de forma indebida sus prerrogativas parlamentarias para acceder a áreas de seguridad máxima.
Para Moraes, esa conducta genera “riesgos innecesarios a la disciplina del batallón y a la seguridad del sistema de custodia”.
A pesar de esas negativas en particular, el STF autorizó otras visitas al exmandatario, quien el próximo 7 de febrero podrá recibir a los diputados Cabo Gilberto Silva y Hélio Lopes.
Este mismo jueves Bolsonaro tiene una reunión fijada con el gobernador de Sao Paulo, Tarcísio de Freitas, en lo que es descrito por fuentes locales como un intento de reaproximación política.
La visita ocurrirá tras lo que medios brasileños califican como un desgaste en la relación entre ambos, luego de que el gobernador cancelara un encuentro previo previsto para el 22 de enero.
Aunque oficialmente alegó compromisos en Sao Paulo, reportes indican que De Freitas pospuso esa cita anterior por su incomodidad con declaraciones del senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario, quien aspira a ser candidato a las elecciones presidenciales de octubre próximo y ya tiene el respaldo de su padre.
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