Homan dio una conferencia de prensa al siguiente día de su arribo, por orden de Trump, a ese estado. Explicó que ordenó a las autoridades federales de inmigración que trabajen en un “plan de reducción” de las fuerzas del orden en Minnesota después de dos tiroteos mortales (Renee Good y Alex Pretti) provocados por agentes federales.
“No vine a Minnesota para que me tomen fotos ni para aparecer en los titulares”, expresó al admitir que las operaciones federales de inmigración no han sido “perfectas”. “Vine a buscar soluciones, y eso es lo que vamos a hacer”, subrayó.
Homan informó que habló con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el fiscal general estatal, Keith Ellison, y añadió que se reducirá el número de fuerzas en el estado, “con base en las conversaciones”.
El zar de la frontera repitió el guion de la Casa Blanca cuando señaló que ni él ni el presidente Trump quieren que ocurran muertes; sin embargo, consideró que “la retórica hostil y las amenazas peligrosas y el odio” contra los agentes de control de inmigración “deben cesar”.
El enviado del mandatario se negó a referirse a los asesinatos cometidos por agentes federales en Minnesota y se limitó a señalar que las investigaciones están en curso.
Homan intentó pasar página en Minnesota este jueves. Mientras, en Washington DC, Trump celebraba la primera reunión del Gabinete luego de la muerte de Pretti y los crecientes llamados a la renuncia de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
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