La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima que más de 200 millones de personas en la región de las Américas están afectadas por una o más ETD, entre ellas la enfermedad de Chagas, la lepra, la leishmaniasis, el tracoma, la esquistosomiasis y otras que impactan de manera desproporcionada a poblaciones vulnerables y desatendidas.
Esos males suelen acarrear una elevada carga sanitaria, social y económica, y a menudo causan discapacidad de por vida, estigmatización y dificultades.
Se consideran desatendidas porque, pese a ser prevenibles y tratables, reciben mucha menos atención política y recursos que otros problemas de salud, afirmó Ana Lucianez Pérez, asesora de la OPS en Enfermedades Infecciosas Desatendidas.
Afectan principalmente a personas que viven en situación de pobreza, sobre todo en lugares con acceso limitado a los servicios de salud, al agua potable y al saneamiento.
Las ETD suelen afectar a poblaciones marginadas y desatendidas, incluyendo a comunidades indígenas, muchas veces en zonas remotas.
Cuando los casos se concentran en estos contextos, precisó la especialista, la carga total puede parecer baja en las estadísticas nacionales, aunque el impacto en las comunidades afectadas sea enorme.
Destacó que en esta jornada uno de los mensajes clave de la OPS es que estas enfermedades no son solo cifras: representan a personas y comunidades que no deben quedar atrás.
Invertir en mejores sistemas de datos es fundamental para dar visibilidad a las ETD, orientar acciones equitativas, fortalecer la rendición de cuentas y acelerar el progreso hacia su eliminación, apuntó.
La mayoría de las ETD puede eliminarse, y hacerlo no es solo un imperativo moral, sino también una cuestión de derechos humanos e igualdad; sin datos y vigilancia confiables, la desatención persiste, en tanto con datos, la eliminación se vuelve alcanzable, manifestó la asesora del organismo sanitario.
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