La iniciativa permite la reserva de tres plazas específicas destinadas a esos posibles beneficiados en el concurso público de admisión al Instituto Rio Branco, academia vinculada al Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería brasileña.
Según la convocatoria, se ofrecieron 60 plazas en total, con un salario inicial de 22 mil 558 reales (unos cuatro mil 500 dólares), y están contemplados también espacios para personas con discapacidad (tres) y negras (15).
El proceso de selección, reportó Agencia Brasil, se rige por la nueva ley de cupos, firmada el año pasado por el presidente del gigante sudamericano, Luiz Inácio Lula da Silva.
Para inscribirse del 4 al 25 de febrero, los interesados podrán hacerlo mediante el sitio web del Centro Brasileño de Investigación en Evaluación, Selección y Promoción de Eventos, con una tasa de 229 reales (unos 43 dólares) y la posibilidad de exención de pago en caso de aspirantes de bajos ingresos.
Las bases establecen que se considera persona indígena a quien se autoidentifique como integrante de una comunidad semejante y sea reconocida así por sus miembros, independientemente de residir o no en territorio de ese tipo.
Dicha definición se ajusta a la Constitución Federal, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
En el caso de los candidatos quilombolas, la convocatoria adopta el concepto del Decreto 4.887/2003, que los reconoce como integrantes de un grupo étnico-racial con autoatribución, trayectoria histórica propia, relaciones territoriales específicas y presunción de ascendencia negra o parda.
Para ambos, el concurso prevé un procedimiento complementario de verificación documental, a cargo de una comisión integrada por personas con experiencia reconocida en la materia, principalmente miembros de las propias comunidades tradicionales.
A juicio de la ministra brasileña de Pueblos Indígenas, Sonia Guajajara, garantizar dichas plazas en la iniciativa de Itamaraty es la materialización de un sueño colectivo.
Para la titular, este paso refleja, además, un mayor empoderamiento indígena dentro del Estado brasileño, impulsado por la creación del primer Ministerio de Pueblos Indígenas y la presencia de líderes originarios en espacios estratégicos.
Desde el Ministerio de Igualdad Racial, el secretario Ronaldo dos Santos consideró que la inclusión de indígenas y quilombolas en la ley de cupos representa un avance significativo en la función pública.
En su opinión, pocas carreras simbolizan tanto este cambio como la diplomacia, debido a su peso estratégico y su visibilidad internacional.
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