La evaluación coincide con la difundida este viernes por la Organización Mundial de la Salud, que consideró limitado el riesgo de propagación internacional del patógeno.
Según precisó la cartera sanitaria brasileña, el último de los dos casos en India fue diagnosticado el 13 de enero y, desde entonces, se identificaron 198 contactos, todos con resultados negativos en las pruebas realizadas.
“Ante el escenario actual, no hay ninguna indicación de riesgo para la población brasileña. Las autoridades sanitarias mantienen un monitoreo continuo, en coordinación con organismos internacionales”, subrayó el Ministerio de Salud en un comunicado.
La institución indicó además que Brasil cuenta con protocolos permanentes de vigilancia y respuesta frente a agentes altamente patogénicos, en articulación con centros de referencia como el Instituto Evandro Chagas y la Fundación Oswaldo Cruz, así como con el acompañamiento de la Organización Panamericana de la Salud.
El profesor Benedito Fonseca, consultor de la Sociedad Brasileña de Infectología y docente de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (USP), explicó en declaraciones a la Agencia Brasil que la incidencia del virus en India está asociada a la presencia de una especie de murciélago que actúa como reservorio natural, lo que clasifica al Nipah como un virus zoonótico.
Tales murciélagos, ausentes en el continente americano, se alimentan de frutas y de una savia dulce que también consumen seres humanos y animales domésticos en determinadas épocas del año, lo que facilita la transmisión.
“Los virus zoonóticos suelen tener una relación muy estrecha con su reservorio. Este murciélago tiene una amplia distribución en Asia, pero no existe en Europa ni en las Américas. Por eso, el potencial pandémico, de una expansión global, es reducido”, evaluó.
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