El Simposio Internacional “Desafíos en el Manejo y Gestión de Ciudades” comenzó sus sesiones en Camagüey, convocado por la Oficina del Historiador de la Ciudad, como parte central de las celebraciones por el nuevo aniversario de la villa de Puerto del Príncipe, surgida en febrero de 1514.
Este evento teórico, de alcance internacional, subraya el compromiso con la preservación del patrimonio urbano como legado vivo.
Bajo el tema central “El Paisaje Urbano Histórico como potencial para el desarrollo integral de zonas patrimoniales”, el foro busca proponer soluciones creativas ante las dificultades contemporáneas para proteger el patrimonio como recurso social y expresión fundamental de la memoria colectiva.
El doctor en Ciencias Nilson Acosta, vicepresidente del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba, ofreció la conferencia inaugural “El Paisaje Cultural, un aspecto particular del patrimonio cultural cubano”.
En ella, expuso la evolución de este concepto para llenar vacíos en la teoría de la conservación.
Acosta destacó que el paisaje cultural, bien que representa la obra combinada de la naturaleza y el ser humano, es ilustrativo de la evolución de la sociedad. Su análisis, dijo, “es un tema recurrente que ha evolucionado con el propio pensamiento y las necesidades”.
El debate entre especialistas profundizó en las definiciones, categorías y el grado de intervención humana en estos paisajes. Se citó como ejemplo paradigmático al Valle de Viñales, reconocido como el primer paisaje cultural de América Latina declarado por la Unesco.
Se enfatizó que las ciudades patrimoniales son el corazón de la identidad y muestran modos de vida, siendo el patrimonio una herencia del pasado para el presente.
Este reconocimiento exige encontrar un equilibrio urgente entre la modernidad y la conservación ante el crecimiento urbano.
Arsenio Manuel Sánchez, coordinador general de la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de Ciudades Patrimoniales de Cuba, afirmó que estos espacios deben ser de convivencia, cultura y esperanza, donde “la memoria sea motor de desarrollo”.
El simposio se consolida como uno de los eventos teóricos más importantes del país en su ámbito, sirviendo de plataforma esencial para socializar experiencias y transferir herramientas de gestión entre las oficinas de todas las ciudades patrimoniales cubanas.
Sánchez explicó que este espacio es clave para extender las buenas prácticas que cada oficina implementa en su localidad, beneficiando al resto de la red. “Lo utilizamos para extender y socializar las experiencias que, cada año, la red gestiona”, precisó.
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