Se le rinde homenaje en las playas del Río de la Plata, con ofrendas naturales a esa diosa de la religión umbanda, tal como se le reconoce aquí a una de las religiones aportadas por los africanos y sus descendientes, expresión de una herencia cultural presente también en otros pueblos latinoamericanos y caribeños en una diversidad de variantes.
La playa Ramírez es el epicentro de la celebración, donde desde temprano los fieles improvisan campamentos, alisan y delimitan parcelas en la arena para montar sus “terreiros”. No faltan en el paisaje los vendedores de todo tipo, que animan la celebración.
En tiendas instaladas a lo largo de la playa,” maes” y “caboclos” practican sus rituales al ritmo de tambores y cencerros.
A la par filas de creyentes aguardan el momento de ser bendecidos en procesiones que tienen la impronta de la esclavitud, la que vino a Uruguay, pero que tiene sobre todo la influencia que llegó de Brasil.
Para el ceremonial se hacen ofrendas en la orilla del estuario con obsequios populares a la orisha yoruba, considerada la madre de todos los seres vivos, reina del mar, la maternidad y la fertilidad, cuyo culto es central en la santería, candombe y umbanda.
El ofrecimiento aquí tiene un punto central en la noche, cuando centenares barcas artesanales llevan imágenes y velas hacia la corriente del Río de la Plata, en un ceremonial que es fruto del sincretismo de la cultura africana y el cristianismo occidental.
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