Su implementación es especialmente relevante para el Corredor Seco del país (históricamente abarca 10 departamentos), una región altamente vulnerable a la variabilidad climática y a los eventos recurrentes de sequía, de acuerdo con un comunicado.
La herramienta contribuirá a una gestión más eficiente del recurso hídrico, mejorar la planificación agrícola y potenciar las técnicas orientadas a incrementar la productividad y la resiliencia de los sistemas agroalimentarios, acotó el texto.
A diferencia de los tradicionales, que solo ofrecen mediciones puntuales, y de las observaciones satelitales, que operan a gran escala, estos sensores de neutrones cierran una brecha clave al proporcionar información precisa a nivel de paisaje, describió.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los implementaron por primera vez, puntualmente en centros de producción ubicados en Baja Verapaz y Zacapa.
Esas áreas pertenecen al Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA) y se inscriben dentro del proyecto Mapeo de Suelos para Sistemas Agroalimentarios Resilientes, también con la participación de la empresa italiana FIsica Nucleare APPlicata, especializada en la sostenibilidad ambiental utilizando física de partículas.
El MAGA, la FAO y demás organizaciones implicadas, como parte de la misión técnica, brindaron una primera capacitación al personal del ICTA, enfocada en la operación básica de los sensores, su verificación de funcionamiento y el mantenimiento inicial de los equipos.
La actividad, subrayaron los participantes, deviene eslabón de un proceso más amplio para asegurar el uso adecuado y sostenido de esta tecnología.
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