En un comunicado, el funcionario denunció que el pretexto de construir sin permiso no es más que una falsa herramienta legal utilizada por ese país para imponer una política de “tierra vacía”, legitimar el desplazamiento forzado y allanar el camino a las colonias.
El objetivo es imponer un proyecto colonial destinado a vaciar la ciudad de Jerusalén de sus habitantes originales, aislar los barrios palestinos y rediseñar por la fuerza su identidad demográfica y geográfica, advirtió.
Fattouh criticó los intentos de Israel de judaizar la zona aledaña al complejo religioso conocido como Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo, considerado sagrado para ambas religiones.
Ante esa situación, llamó a la comunidad internacional a asumir sus responsabilidades jurídicas y morales para poner fin “a la política de dobles estándares” y brindar protección al pueblo palestino.
También la Gobernación palestina de Jerusalén condenó la decisión israelí, que amenaza a unos 120 ciudadanos.
Más de 750 mil colonos judíos viven en la actualidad en la Ribera Occidental incluida Jerusalén Este, distribuidos en unos 200 asentamientos y numerosos puestos de avanzada, según datos oficiales.
La comunidad internacional rechaza esa política expansionista y considera a ese territorio como parte del futuro Estado palestino.
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