Los sondeos publicados por medios nipones como Kyodo y Asahi proyectan que el PLD podría superar con holgura los 233 escaños, cifra suficiente para gobernar en solitario y muy por encima de los 199 que ocupa en la actualidad.
Takaichi busca un nuevo mandato para impulsar reformas económicas y políticas y, de cumplirse el resultado de las encuestas, tendría ventajas para llevar a cabo sus diferentes proyectos.
En alianza con el Partido de la Innovación de Japón (Ishin), el PLD alcanzaría más de 310 de los 465 asientos en disputa, lo que le otorgaría una mayoría de dos tercios en la Cámara Baja y capacidad para impulsar leyes sin depender de la Cámara Alta.
La oposición, en cambio, enfrenta un panorama complejo, pues la recién creada Alianza Reformista Centrista, que agrupa al Partido Democrático Constitucional y al budista Komeito, podría ver reducida a la mitad su representación parlamentaria.
Analistas coinciden en que falta tiempo para consolidar la imagen de esta nueva entidad en una campaña de apenas 12 días, algo bien calculado por Takaichi.
Otras formaciones, como el Partido Democrático para el Pueblo (PDP), mantendrían sus puestos, según los sondeos, mientras que agrupaciones menores como Sanseito y Team Mirai podrían lograr avances notables.
El adelanto electoral llega tras la dimisión de Shigeru Ishiba y la llegada de Takaichi al liderazgo del PLD, en octubre pasado, con múltiples desventajas por los escándalos que erosionaron la histórica mayoría parlamentaria de su formación.
Con altos índices de popularidad y el objetivo de recuperar la confianza en su partido, la primera mujer en lograr el máximo cargo del gobierno en Japón busca capitalizar este momento político en el que cuenta con un nivel de aprobación cercano al 70 por ciento.
lam/msm













