El abogado defensor de Tetsuya Yamagami hizo énfasis en las dificultades de su crianza, marcada por el abuso religioso.
Según notificó durante el proceso judicial y en la apelación presentada este miércoles ante el Tribunal Superior de Osaka, la familia del agresor sufrió la ruina financiera debido a las grandes donaciones de su madre a la Iglesia de la Unificación.
Dominado por la creencia de que Abe estaba en el centro de la participación política de la Iglesia de la Unificación, Yamagami disparó al expresidente japonés en 2022 con un arma de fabricación casera, en pleno acto público.
El acusado aceptó su responsabilidad en ese crimen que conmocionó al mundo y alegó el motivo expuesto como móvil.
Sin embargo, la fiscalía rechazó la utilización de la difícil crianza del acusado para justificar una sentencia sustancialmente reducida.
El asesinato ocurrió mientras Abe pronunciaba un discurso en apoyo a candidatos del gobernante Partido Liberal Democrático, la organización por la que llegó a ocupar el cargo de primer ministro de 2006 a 2007 y de 2012 a 2020.
La causa judicial de Yamagami marcó un momento clave en la historia reciente de Japón, no solo por el impacto político del atentado –sin precedentes en el Japón de la posguerra-, sino también por el debate que generó sobre la seguridad de los líderes y el control de armas en el país.
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