Todos los fallecidos, de entre 50 y 60 años, se hospedaron en hoteles de la cadena española Riu en el archipiélago. Las muertes siguieron a complicaciones por gastroenteritis e insuficiencia cardíaca.
Se identificaron áreas críticas que requieren acción inmediata, como eliminar fuentes de agua estancada, declaró un portavoz de la cadena hotelera tras una reunión de emergencia.
Familiares de las víctimas cuestionan la seguridad del destino y la falta de información sobre los riesgos.
El turismo hacia el archipiélago africano ha crecido notablemente en las últimas décadas.
La situación ha generado alerta entre las agencias de salud europeas y británicas, donde se exigen mayores controles sanitarios y transparencia para los viajeros.
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