Por Fausto Triana
Más allá de prejuicios y críticas, lo cierto es que forma parte del universo desafiante y singular en el que se refugiaron primero los grafiteros, hasta ser aceptados ya dentro del concierto de los museos.
La propuesta de la Fundación Canal con ‘Arte urbano. De los orígenes a Banksy’, rebasa las expectativas y muchas de las obras expuestas del 4 de febrero al 3 de mayo, recuerdan que la creación tiene improntas desconocidas y exigentes.

Se trata de un recorrido por su historia y evolución, desde los inicios hasta su consolidación como expresión artística de pleno derecho en la actualidad, según la comisaria de la muestra, Patrizia Cattaneo Moresi.
Reúne más de 60 obras de algunos de los artistas más relevantes del movimiento, como el propio Banksy, Jean-Michel Basquiat, Keith Haring, TAKI 183, SEEN, Blek le Rat, Os Gêmeos, JR, o los españoles SUSO33, El Xupet Negre o PichiAvo, entre otros.
Figura clave para comprender la dimensión mediática y simbólica del arte en el siglo XXI, el enigmático inglés Banksy cuenta con un monográfico en el cual sobresalen obras como Elige tu arma [Choose your weapon], 2010, serigrafía sobre papel que regodea Pulp Fiction y o La chica del globo.

La curiosidad con La chica del globo (2002) que simboliza la esperanza o la inocencia perdida, de alcanzar la felicidad del corazón o la melancolía por algo que se marcha.
El autor, en una crítica mordaz al mercantilismo del arte, ganó notoriedad mundial en 2018 cuando en una subasta en Sotheby, después de venderse una versión enmarcada por 1,2 millones de euros, se autodestruyó parcialmente.
Anónimo para no desviar la atención de sus trabajos, se cree que su nombre es Robbie Banks, oriundo de Bristol, y si bien es una suerte de líder espiritual del arte urbano, también suma a un grupo llamativo, sin dejar de cuestionarse en ocasiones si lo que hacen es vandalismo.
De ahí la idea de la exhibición de presentar un recorrido articulado en cinco etapas cronológicas, más el espacio del creador británico.
Surgido a finales de los años 1960 en la periferia de Nueva York y sin pretensión artística, el arte urbano tuvo sus primeras expresiones en el grafiti nació como una herramienta de visibilidad y afirmación identitaria.
Comenzó como una firma (tag), transformada luego en un sistema complejo de códigos visuales, estilos y estrategias de ocupación del espacio público, que convirtieron la ciudad y sus infraestructuras en un territorio simbólico en disputa. Fue la respuesta a problemáticas sociales como la marginalidad, la desigualdad o la exclusión.
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