El sitio web de la televisora Ecuavisa reportó que en esta capital, en las afueras del hospital Carlos Andrade Marín, vinculado al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), muchos esperaron durante horas pese al frío y la lluvia con la esperanza de obtener un turno.
La escena contrasta con contenidos difundidos en redes sociales y plataformas digitales, incluso mediante inteligencia artificial, que aseguran que ya no es necesario madrugar ni hacer filas porque las citas se obtienen por internet.
Médicos que pidieron reserva de su identidad señalaron que entre los problemas están que la plataforma informática solo permite agendar consultas para los siguientes tres meses, lo que provoca una saturación permanente.
“No hay traumatología, no hay nefrología”, comentaron en los pasillos del hospital.
El segundo problema es que los médicos no pueden programar directamente interconsultas ni derivaciones, lo que obliga a los pacientes a volver a iniciar el proceso para obtener un turno, incluso cuando requieren seguimiento con el mismo especialista.
En Ecuador, el sistema de salud se divide en tres grandes ámbitos: la red pública administrada por el Estado, el IESS que atiende a trabajadores afiliados y jubilados, y el sector privado, al que solo acceden quienes pueden asumir altos costos.
En los últimos tiempos, tanto la salud pública como la seguridad social atraviesan una crisis marcada por falta de personal, demoras en la atención, escasez de especialistas e insumos y fallas en los sistemas de agendamiento.
A esa situación se suman los cambios en la cartera de Salud Pública, que en estos momentos no tiene ministro designado y quien está a cargo es la vicepresidente ecuatoriana, María José Pinto.
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